Mujeres negras brasileñas construyendo identidades negras positivas

Las discusiones acerca del racismo, en la actualidad, nos demuestran cada día más, su expresión mundial, ya que son diversas poblaciones dispersas por el mundo afectadas por ese “mal de la humanidad”. De la misma forma, hay discusiones que señalan las características específicas con las que se desarrolla el fenómeno en las diferentes partes del mundo, y en lo que respecta a la población negra dispersa por la Diáspora Africana, los casos comúnmente recordados son los de segregación abierta e institucionalmente declarada vividos en los Estados Unidos de América y en África del Sur, por ejemplo.

En Brasil, el racismo sigue siendo un tema actualísimo, principalmente frente a las renovadas formas de manifestación que ha alcanzado y a las, también renovadas, formas de hacerle frente, elaboradas a través de la organización colectiva de la población negra. Eso demuestra la diversidad de composición de este grupo poblacional, que trae una enorme pauta de reivindicaciones, buscando deshacer el mito de la democracia racial4 y de que “los negros son todos iguales”. Estas reivindicaciones se vienen elaborando a

1 Comunicación oral presentada en la 19ª Conferencia Mundial de Servicio Social realizada entre los días 16 a 19 de Agosto de 2008, en el Centro de Convenciones de Salvador en el área temática Cuestiones Étnicas y Servicio Social.

2 Asistente Social; Master en Servicio Social por la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (PUC-Rio). Profesora de la Universidad Luterana de Brasil (ULBRA/RS). E-mail para contacto: carolfrs@yahoo.com.br

3 Abogada; Master en Servicio Social por la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (PUC-Rio); Doctoranda en Teoría del Estado y Derecho Constitucional por el Programa de Posgrado del Departamento de Derecho de la PUC-Río. E-mail para contacto: nscanto@yahoo.com.br

4 Para poder entender mejor el mito de la democracia racial sugerimos la lectura del clásico de Gilberto Freyre (1973).

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partir de la vivencia cotidiana de la población negra con las barreras impuestas por el racismo a la brasileña5.

Además de eso, las transformaciones por las cuales pasa la sociedades no se escapan del análisis de diversos autores contemporáneos, preocupados como están, en trazar tendencias de una (con)vivencia posible para el futuro. Para este estudio, nos aproximamos a las reflexiones de Manuel Castells (1999) que examina las formas como las nuevas tecnologías de información y comunicación interfieren en las estructuras sociales, especialmente a partir del papel ocupado por ellas en el proceso de reestructuración del capitalismo, que al asumir la fase informacional, caracteriza la sociedad en redes.

A la luz de la teoría de la Era de la Información Castells (1999) analiza, especialmente en “O Poder da Identidade”,(n.t: El Poder de la Identidad) dos grandes tendencias conflictivas que moldean la sociedad del siglo XXI: la globalización y la identidad, destacando el surgimiento de una ola de identidad colectiva pautada en la singularidad cultural, que desafía la tendencia homogeneizante impuesta por la globalización. Su análisis se fundamenta en las interacciones entre la globalización, el poder de la identidad y las instituciones del Estado. Estas últimas, al perder el papel de de entidades soberanas, presencian la emergencia de otros actores que surgen para defender sus intereses y valores: se vive un proceso de construcción de identidades autónomas.

Frente a esta tendencia homogeneizante difundida por la globalización, la afirmación de identidades vienen demarcando espacios de resistencia (LARKIN NASCIMENTO, 2003) y construyendo nuevos comportamientos e instituciones. En este proceso, según Castells (1999), cabe a los movimientos sociales fornecer nuevos códigos en los cuales las sociedades puedan ser pensadas. De esa forma, así como la identidad gana espacio como categoría de análisis sociológico, las discusiones acerca de la construcción de identidades negras pautadas en aspectos positivos en Brasil han sido constantemente repensadas por los agentes de los movimientos negros contemporáneos, y son el principal objeto de este estudio.

Teniendo presente la amplia diversidad de actores que se moviliza en torno de tales movimientos sociales, y ocasionan su constitución como nuevos sujetos políticos, buscaremos enfatizar la forma en la que las mujeres negras brasileñas vivieron este

5 Ver el texto de Andreas Hofbauer (2003) que trata del debate suscitado a partir de la implantación de Políticas de Acción Afirmativa y discute los diferentes abordajes sociológicos que tratan el tema.

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proceso, especialmente a partir de la década de 1980. Cabe resaltar, sin embargo, que el presente estudio es como un ensayo acerca de las cuestiones abordadas, por ahora, y quiere plantear más que aspectos conclusivos, cuestionamientos sobre la temática.

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2. Nuevos Sujetos Políticos: Mujeres Negras Brasileñas

Como trabajaremos con la categoria negro creemos que es necesario hacer una aclaración inicial acerca del término, ya que hay en la sociedad brasileña una cierta imprecisión acerca de tal denominación. Inclusive en el campo intelectual, hay una serie de posicionamientos diferentes al respecto, eso pone en evidencia la falta de consenso que rodea al tema también en esa esfera. Entre ellos, destacamos dos asuntos porque los consideramos una parte a considerar en ese punto de vista6.

Larkin Nascimento (2003) utiliza los términos afrodescendiente o afro brasileño, pues considera que ambos preservan referencias históricas y culturales del origen africano, y también “indican los lazos de identidad entre los descendientes de africanos en todo el mundo” (2003, p. 27). Aunque no discordemos de tal definición, porque evidencia aspectos que nos remiten a las particularidades de este grupo social, preferimos afiliarnos a Piza y Rosemberg (2002), que al discutir la aplicación de la terminología negro en Brasil, afirman que ella comprende varios significados, dependiendo de quien la usa.

Así, destacan un abordaje corriente en los movimientos negros, que lo han usado de los siguientes modos:

“... para definir a la población brasileña compuesta de descendientes africanos (negros y mulatos); para designar esta misma población como aquella que posee trazos culturales capaces de identificar (...) los que descienden de un grupo cultural diferenciado y compacto, tanto como , por ejemplo, la raza amarilla; para referirse a la condición de minoría política de esta población” (PIZA E ROSEMBERG, 2002, p. 109).

De esta forma, optamos por usar el término negro, y al usarlo nos referiremos a aquellos que se autoidentifican como negros y mulatos, porque entendemos que el término sufrió una resignificación en su aplicación en el contexto social brasileño, por la

6 Sin embargo, remitimos a la lectura de Costa (2002), Bernardino (2002) y Munanga (2004b).

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acción de los movimientos negros organizados. Comprendemos, a partir de tal definición, que se hace evidente una concepción amplia del término, que incluye la dimensión cultural y política de la existencia de los negros en Brasil.

Creemos que no se escapa de esta discusión la comprensión acerca de la terminología raza. No cabe duda entre los estudiosos de que no existen razas, en su acepción biológica. Hay, sin embargo, varias explicaciones históricas y científicas en torno a lo que motivó su aplicación entre seres humanos a partir de mediados del siglo XVII y XVIII7.

Gran parte de los autores contemporáneos, a los cuales nos referimos, declaran que el concepto de raza, aunque no ya no está basada en la perspectiva biológica8, hoy se inscribe como fenómeno cargado de ideología, como constructo social e histórico. Está presente en el imaginario social y se basa en “razas ficticias” (MUNANGA, apud GUIMARÃES, 2006) construidas a partir de las diferencia en el fenotipo, como el tono de la piel, la textura del cabello, entre otros, y es el responsable de que haya racismo actualmente.

Al adentrarnos en la cuestión relativa a la acción de mujeres negras brasileñas en cuanto sujetos políticos, creemos que primero es necesario hacer una alusión a algunos elementos del discurso feminista y del pensamiento de Lélia Gonzalez, una de las pioneras en la movilización en pro de las cuestiones relativas a las mujeres negras en Brasil. Su actuación contribuyó al proceso de ruptura del movimiento de mujeres negras con el movimiento feminista tradicional y también su constitución autónoma en Brasil.

El discurso feminista brasileño de los años 80 del siglo XX fue marcado por el ideal de hermandad como categoría que remitía a una unidad de las mujeres pautada en última instancia en el mito de la maternidad (COSTA, 2002). Sin embargo, sufre críticas en el debate académico internacional porque no es capaz de aprehender las desigualdades de raza/etnia, clase y generación existentes entre las mujeres. O sea, contribuye a que las mujeres a las cuales históricamente fue atribuida una posición de subalternita en la sociedad brasileña, principalmente las mujeres negras, queden en el olvido y no sean visibles.

7 Según Borges (2002), François Bernier fue uno de los primeros a hacer pública la Idea de adoptar características somáticas como el color de la piel para dividir a los seres humanos en razas, en un artículo publicado en el Journal des Savantes, en 1684. En esta clasificación utilizaba abiertamente términos despectivos para clasificar a los asiáticos, negros y lapones. Sus ideas tuvieron continuación en el Siglo XVIII a través de naturalistas y filósofos como Lineu, Buffon, Herder, Kant, entre otros.

8 Los actuales estudios a respecto de este campo concluyen que raza no es una realidad biológica. (GUIMARÃES, 2006).

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Así, a partir de la construcción teórica de militantes e intelectuales negras, en los años 70 y con más intensidad en los años 80, el momento político en el que se produce una resistencia deseando el fin de la dictadura militar pos-64, se perfila una ruptura con este ideal. En este momento comienza la organización autónoma del movimiento de mujeres negras brasileñas, pues se considera que el movimiento feminista tradicional está impregnado del mito de la democracia racial y de la ideología del blanqueo.

En este proceso, es muy importante la contribución de Lélia Gonzalez, ya que partiendo del descubrimiento y rescate de su identidad, mujer y negra, contribuye como intelectual para llevar la cuestión de las desigualdades raciales y de la lucha antirracismo para el debate académico brasileño a través de una perspectiva de género. Al puntuar las opresiones de raza y de sexo que trasponen la dimensión de clase, Lélia afirma que la mujer negra es doblemente discriminada en la sociedad, tal como afirma Barreto:

 

“Una de las características innovadoras de la producción de Lélia en el contexto de los análisis de las relaciones raciales en Brasil fue agregar la dimensión de género a fin de llegar a un mayor entendimiento de su dinámica, añadiéndose también a su orientación debido a los conceptos del Psicoanálisis.

Otro punto que destacamos en sus contribuciones fue el diferencial cualitativo que trajo a la militancia del movimiento negro brasileño y del movimiento de mujeres, en lo que se respecta a la discusión de mujeres negras brasileñas” (2005, p. 37).

Este debate asume nuevos contornos con la promulgación de la Constitución Federal de 1988, momento en el que se gesta en el Estado brasileño, más vale tarde,que nunca, la intención de una concepción orientada a la centralidad de las necesidades sociales (TELLES, 2001). En este contexto, a partir de la incorporación de nuevas garantías al texto constitucional, emergen en la escena social, nuevos sujetos de derechos.

Al reflexionar sobre las modificaciones sociales ocasionadas a partir de la promulgación del nuevo texto constitucional, Telles (2001) sostiene que él demuestra lo mucho que la sociedad brasileña quiere modernizarse. Ese deseo de modernización contribuye a una nueva configuración social, especialmente a través de una dinámica asociativa que hace surgir nuevos actores e identidades, creando también nuevas formas de organización y de representación colectiva.

Con eso, los sujetos que antes estaban al margen de las esferas de tomada de decisión empiezan a movilizarse y organizarse alrededor de asuntos que les competen, transformándose en sujetos políticos (TELLES, 2001) inscribiéndose como ciudadanos que exigen derechos. Las mujeres negras brasileñas vivieron este proceso y aunque eran

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agentes históricos que resistencia9, solamente tuvieron su representatividad política reconocida a partir de la visibilidad conferida por su militancia en la década de 1980.

En ese momento, a partir de la posibilidad que le otorga la redemocratización del Estado brasileño y de su inserción en diversos movimientos sociales, surgen las primeras organizaciones femeninas negras autónomas en Brasil. Así como el movimiento feminista se vio desafiado por la emergencia de tal organización, como ya lo hemos mencionado, el movimiento negro también vivió este proceso, ya que la percepción del racismo como forma de dominación ideológica, no aseguró la identificación de que en su propio interior también se propagaban mecanismos de dominación (SANTOS, 2006).

De esta manera, la constitución de las mujeres negras como sujetos políticos está directamente vinculada a la emergencia de su emancipación, a la condición de sujeto dotado de poder, proceso en el que la organización colectiva ocupa un papel fundamental.

3. La Construcción de Identidades Negras Positivas para la Consolidación de la Ciudadanía

Los movimientos negros contemporáneos enfatizan la importancia de la construcción de una identidad negra positiva como camino para la conquista de la ciudadanía plena (MUNANGA, 2004). En lo que atañe a la construcción de su identidad, se vislumbran diversos procesos construidos históricamente que contribuyeron a la atribución de un carácter negativo a las representaciones sociales de la población negra, pautándose principalmente en la ideología del blanqueo10.

En la actualidad, la temática de la identidad ha merecido diversos abordajes ganando nuevos contornos con la globalización y asumiendo considerable importancia frente a la tendencia de disolución de identidades compartidas. Larkin Nascimento (2003)

9 “La resistencia de la mujer esclavizada es tan antigua como la de sus compañeros, y puede ser recuperada desde África (...). Llegando al „nuevo mundo‟ (...) la resistencia de la mujer negra continuó, ya se acuando trataba de amenizar la vida como esclava (...); cuando buscaba salidas para su condición (...); o entonces cuando se negaba a negociar, matando o muriendo” (MOTT, 1988, p. 29).

10 Esta ideología fue forjada por las elites intelectuales blancas a mediados del siglo XIX y comienzos del siglo XX (CARONE, 2002 y MUNANGA, 2004), inculcada a través de mecanismos psicológicos y permaneciendo intacta en el inconsciente colectivo brasilero, aunque el blanqueo físico de la sociedad haya fracasado, visto que no se eliminó la presencia negra del país (MUNANGA, 2004). En este sentido, véase también, Hofbauer (2003).

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afirma que, incluso bajo nuevas perspectivas, el desafío de los pueblos colonizados frente a la hegemonía occidental y del feminismo frente a los padrones del patriarcalismo, ha sido la construcción de nuevas identidades asentadas en aspectos positivos.

Así entonces, el tema de la identidad es esencial en la medida en la que el orden dominante no reconoce la diferencia o no le atribuye importancia, lo que se vislumbra nítidamente en la población negra brasileña. Frente a este panorama, según Munanga (2004), los movimientos negros brasileños contemporáneos han desarrollado una versión liberal y democrática del pluriculturalismo y substituyeron el antirracismo universalista por el diferencialista11 y se esfuerzan para redefinir el negro y suscitar el desarrollo de una conciencia política e identidad movilizadora.

En este sentido, Larkin Nascimento (2003) se aproxima a la comprensión de Castells (1999) acerca de las categorías de identidad (legitimadora, resistencia y de proyecto) y a partir de esto, afirma que la militancia de los movimientos sociales origina, en procesos de evolución constante, nuevos parámetros de identidad. Por eso, tiene una especial relevancia la expansión del horizonte multicultural, pues contribuye a una transformación que legitima la búsqueda de la construcción de una identidad negra positiva como derecho de ciudadanía (LARKIN NASCIMENTO, 2003).

Así, a partir de la lección de Telles (2001) se entiende la ciudadanía como un horizonte igualitario de hecho, en el que hay respeto a la diversidad, y de esta forma, modifica el cuadro social brasileño. En la medida en el que los derechos inscritos en el texto constitucional no se concretizan, la población negra que está inmersa en el ámbito de los “sin ciudadanía” necesita construir una identidad a partir de la cual se pueda reconocer, a partir de nuevos parámetros, que valoren su pertenencia racial, para que a partir de allí, se puedan reivindicar sus derechos.

Para alcanzar esta meta, es necesario que la negritud se recupere física y culturalmente, y es necesario también que se cree una conciencia política, vislumbrada a partir de la convivencia en organizaciones colectivas que estimulen un rescate individual y colectivo, reorganizando, en el caso del movimiento de mujeres negras, la percepción sobre lo que significa ser mujer negra en la sociedad brasileña. En este proceso, según

11 Al respecto del asunto, Munanga (2004a), afirma que se ha desarrollado en Brasil un modelo universalista, diferente del modelo racista diferencialista, desarrollado en los EE.UU. y en África del Sur, por ejemplo. De esos dos modelos de racismo provienen también dos modelos de antirracismos que pautan las prácticas de los movimientos contemporáneos. El primero, según el autor, se caracteriza por buscar asimilar y negar las diferencias cultuales, con vistas a la integración en la sociedad nacional, contribuyendo a la desconstrucción de la identidad étnica; por su parte, el segundo, defiende la absolutización de las diferencias defendiendo la coexistencia de sociedades y culturas diferentes en el mismo espacio geopolítico y a favor de igualdad de derechos.

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Ribeiro 1999 apud Rodrigues, 2006, se destaca la importancia del grupo de pertenencia, como lugar que posibilita la resignificación de las imágenes hegemónicas sobre las mujeres negras y el establecimiento de alianzas y unidades que favorecen la puesta en marcha de proyectos comunes.

4. Consideraciones Finales

Ante lo expuesto, la reflexión sobre el contexto social de constitución y desarrollo de la ciudadanía en Brasil, especialmente en sus interfaces con relación a las mujeres negras, evidencia la importancia de la vinculación entre raza, género e identidad como fenómenos históricamente determinados para un entendimiento más profundo. Sin duda, a partir de las contribuciones de los autores trabajados, se comprende que la constitución de las mujeres negras como sujetos políticos está directamente vinculada a la urgencia de su emancipación y a la condición de sujeto dotado de poder. Se destaca también la necesidad creciente de la construcción de un nuevo imaginario a respecto de la mujer negra, vinculado a la superación de la falta de poder inscrito en sus relaciones, miembro como tal de un grupo históricamente marginado. A partir de un proceso de introspección que deflagra la tomada de conciencia como mujer negra, se adopta una posición de combatividad (SILVA, 2007), criticando las actuales configuraciones de las relaciones sociales y proponiéndose transformarlas, principalmente a través de la actuación política.

Contribuye a este proceso, la concepción de que las mujeres negras son las fuentes más genuinas de conocimiento sobre ellas mismas, necesitando que los estudios sobre la temática adopte su punto de vista como principal fuente de análisis. De la misma forma, su actuación en la lucha contra el racismo y en la construcción de identidades negras positivas aún está por revelarse, ya que es necesario que haya otros estudios sobre la temática abordada en el presente trabajo, enriqueciéndolo, y ampliando este campo del conocimiento.

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Por: Caroline Fernanda Santos da Silva e Vanessa Santos do Canto

 Aporte comunicacional solidario: ONU Mujeres Cono Sur <onumujeres.conosur@unwomen.org>

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